Un paisaje deslumbrante como la de las otras playas agrestes, pero no está indicada para baño. Playa de tumbado, con olas fuertes, requiere conocimiento para bucear o nadar.

El surf es frecuente, principalmente en la esquina derecha de la playa, pero hay localismo: las olas se rompen siempre en el mismo lugar y tres o cuatro surfistas en el agua ya representa lo máximo.

Vale la caminata en la arena y los costones, siempre con mucha atención a los resbalones y manteniéndose en las piedras que están totalmente secas. La vista es compensadora.

En el lado izquierdo de la playa existe una casita de pescadores, que todavía mantiene la tradición de la pesca artesanal. A lo largo de la playa también se encuentra la pesca de tiro. Todavía hay muchas familias nativas que viven en el barrio.

En ese tramo de la Avenida Interpraias vale destacar el tradicional Bar do Valdir, con billar y cerveza helada; el restaurante Recanto do Estaleiro, con feijoada los sábados; y los Achados do Brasil, conceptuada tienda de artesanía, con piezas escogidas a dedo por los propietarios.

Hay varias posadas. No hay baños públicos, sólo en los restaurantes que funcionan en medio de la playa, cerca del único puesto de salvamento, que sólo se activa en el verano. De todos en la orilla del mar el único que se mantiene fuera de temporada es el Batuque en la Cocina.

Es necesario estar atento a la seguridad, principalmente con los coches estacionados.

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